Desperté. Sentí.
Fue increíble, hace ya tiempo que no sentía esa hermosisisima sensación. La debilidad en mi cuerpo. La ansiedad inminente, apunto de explotar. Pero lo logré, lo controlé.
Debo asumir que ha sido un gran día. Lo logré. Otra vez.
Alicia esta de vuelta, con más fuerzas que nunca.
Intake logrado.
Si, a duras penas, 200 kcal justas. Ni más ni menos.
Gracias E*, Quod me nutrit me destruit.
Bueno, a parte de esa alegría, pues, no ha sido un mal día.
La peluquería.
Si, fui a retocarme el color del pelo.
Si hay algo que amo en mi vida es destrozar mi cabeza en colores diferentes, y cortes de cabello extravagantes.
¿Por qué?
Siento que me expreso. Puedo decir lo que no me sale de los labios a través de mi imagen. Quizá sea una estupidez. Pero a mi me fascina, la sensación de ser distinta, de que la gente te mire en la calle, que crucen para no toparse contigo, que en la micro no se sienten junto a ti. Todo porque es un mal prejuicio. Sigo siendo la misma, pero la gente se espanta. Y van a aprender, a duras y malas, que la gente no se discrimina por su físico, si no por su interior.
Fueron muchos años de humillación por mi apariencia no deseada por la sociedad. Pero hoy, quiero cambiar las cosas.
Sabes que no lo lograras, es imposible cambiar el mundo.
Quizá no pueda cambiar al mundo, pero me basta, solo me basta, con cambiar a uno o dos. Que se den cuenta, que lleguen a su casa y lo piensen.
Volviendo a la peluquería.
Aunque me encanta que me toquen el cabello, y lo arreglen . . . estar sentada dos horas frente a un espejo . . no es buena idea.
Puedes encontrar hasta el más mínimo defecto. Puedes ver como tu rostro se deforma, como crecen tus brazos, la manera en que tu panza resalta sobre todo, tus piernas se inflan.
& todo eso.. en segundos.
La mejor parte sin lugar a dudas, es cuando te cubren con la gran capucha negra y tu cuerpo simplemente desaparece.
Si, una entrada completamente superficial.
El dolor de cabeza no me deja pensar, ni sentir.
No he comido casi nada, y he fumando como condenada. No es una buena mezcla. Espero no consumir ni fumar nada hasta irme a dormir. El ultimo cigarrillo casi me hizo vomitar. No es una mala idea, pero lo veo innecesario.
Todo depende de si J* decide llamarme para salir un rato.
Sí, mi mayor debilidad es el maldito alcohol. Bebería todo el día si no engordara. Me encanta estar ebria. No piensas en nada, solo ríes y disfrutas, y luego, lo mejor. Solo lo vomitas.
Quizá no me enamoré del alcohol, sino de la sensación.
Si no me llama, tengo un porrito esperándome, unas tres pitiadas y a dormir escuchando música.
Un pequeño placer que no muchos aprueban, pero bueno, es mi puta vida ¿no?
Agradezco de manera especial a los que me han comentado. Hace tiempo no me sentía tan acompañada. Escuchada. Realmente gracias.
& gracias por escribir, porque si hay algo que me encanta, es leeros.
